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Esperanza… ¿Se Puede?

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Esta palabra hizo eco en mis oídos, cuando la escuche por la radio esta semana. Me preguntaba, ¿Cuántas personas a mi alrededor viven sin esperanza? Lo contrario a esperanza es desánimo, desaliento, desesperación, quebranto. ¿Te identificas con alguna?

 

Sabes, el pueblo de Israel salió de Egipto (cuidad en que estaban oprimidos por la esclavitud) bajo una promesa del Señor, donde les prometía un lugar que ‘fluye leche y miel’ (provisión). Así que el pueblo marcha con la Esperanza de encontrarse con la promesa. Sin embargo dice la palabra que el pueblo confrontó muchas pruebas antes de alcanzar la promesa. A tal punto, que el pueblo deseó volver a la esclavitud antes de seguir luchando por su promesa. Perdieron la Esperanza.

 

Para mí, estas palabras son muy fuertes, la aflicción del pueblo debió ser de gran magnitud para querer regresar.  Ahora, en medio de su aflicción el pueblo recibió la promesa de que  ‘’Jehová pelearía por ellos’’ y solo debían estar tranquilos. Éxodo 14:14

 

Te ha pasado como el pueblo de Israel? has recibido promesas de parte del Señor pero el tiempo pasa y no sucede nada? Has deseado volver atrás porque piensas que ya Dios no está en el panorama? piensas que las promesas del Señor no la verás? El pueblo de Israel a pesar de confrontar desesperanza siguió marchando hasta llegar a la tierra prometida.

 

Dios no desea verte sufrir en el tiempo de espera, solo desea que aprendas a poner tu ESPERANZA en él. ¡Él peleará la batalla! Recibe la promesa hoy ‘’Estad quietos y conoced que yo soy Dios’’. Salmo 46:10 Y lucha hasta alcanzarla.

Esperanza, ¿se puede?…

 

 

 

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Entonces David y la gente que con él estaba, alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar. 1 Samuel 30:4

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  ¿Has llorado hasta que te han  faltado las fuerzas?  Cuándo llegan esos momentos a nuestras vidas nos sentimos  impotentes y sin esperanzas.

David y la gente que estaba con él lloraron hasta que les faltaron las fuerzas. Estamos hablando de hombres que están acostumbrados a la violencia, hombres que estoy más que segura que no hay nada que les conmueva. Pero en esta ocasión le habían quitado lo más que ellos amaban. (1 de Samuel 30) perdieron todo, casa, familias y su provisión.  David se angustió mucho porque el pueblo lo hizo responsables de las pérdidas.  ¿Puede identificarse con David? ¿Has tenido momentos de perdidas? Momentos en que te han hecho responsable de la crisis.

Cuando leemos el final de la Historia de David vemos que Dios le da victoria, recupera su familia y dice que no le faltó nada, recuperó más de lo que  perdió y lo más importante recuperó a su familia. Pero la única razón por la cual David obtuvo la victoria se encuentra en el versículo 6.  En medio de su angustia Él  decidió Fortalecerse en el Señor y luego le preguntó al Señor ¿qué debía de hacer?  Sí  David, no se hubiera fortalecido y no hubiera pedido dirección, su batalla sería un perfecto  fracaso y yo no estaría escribiendo sobre él.

Sabes, todos  tenemos batallas quizás ya no con lanzas y espadas pero tenemos batallas diarias que muchas veces nos roban las fuerzas.  En mi vida me he sentido como  David pero tengo que decir que cuándo me fortalezco en el Señor mis fuerzas son renovadas .Qué tal, si hoy decides tomar la decisión de ir a su presencia y permitir  que Dios  levante tus manos y rodillas paralizadas. Qué tal, sí hoy levantas las manos en Señal de victoria y permites que el Señor trabaje en ti y haga una obra nueva. Ánimo estas a tiempo.

Aroma de café para el alma de una mujer...

No te desanimes

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Naamán era un hombre muy apreciado y popular. Pero padecía de Lepra, una enfermedad que no tenia cura, una enfermedad que no daba esperanza para ese tiempo.Pero Dios decide curar primero su interior y luego su exterior. Muchas veces Dios tiene que sanarnos de adentro hacia afuera. Sanar esas emociones dañinas que han sido guardadas y que producen enfermedades.

Naamán  fue curado de una manera que  él no esperaba. Naamán fue donde el Profeta Eliseo, ya que él sabia que a través del Profeta podía ser sanado. Pero al tocar la puerta, el criado lo sorprende diciéndole  ”El Profeta Eliseo me  mandó a decir que se sumerja  7 veces en el Río Jordán.

Cuando Naamán escucha esas palabras dice las escrituras  que él se enojo mucho, cogió sus cosas y se fue. El río Jordán es un río de aguas sucias. Su lógica le dice que no es el lugar más apropiado para ir. Además el sabia que Dios tenía el poder de sanarlo con tan solo una oración.

Sin embargo Dios usa los métodos que muchas veces no comprendemos. ¿Le ha pasado a usted? Pero es ahí donde ponemos en práctica la obediencia . Dios tiene que quebrantarnos, tiene que doblegar nuestro orgullo para entonces el poder trabajar en nuestras necesidades. Luego de reflexionar Naamán decide sumergirse. Ahora pero ¿por que Dios no lo manda a sumergir una sola vez? Porqué Dios tenía que trabajar también su fe. De ser una vez sí seguiría siendo un milagro, pero Dios quería pulir su fe.

Yo me imagino que ya en la tercera o cuarta vez que sumergió debió desanimarse, debió decir es una locura, esto no funciona. Dios no me va a sanar. Cuántas veces hemos intentado algo que sabemos que viene de Dios pero nada resulta, cuántas veces hemos tratado de levantarnos luchar hasta lo imposible y no pasa nada. Es muy difícil en especial cuando somos mujeres luchando por nuestras familias, nuestras metas y sueños. Ya en la  séptima sumersión  cuando quizás cogió su último suspiro sale completamente sano.Ya  que esta leyendo esto, que tal si lo intentas otra vez, que tal si para tu vida es la sumersión número 7. No te desanimes. Recuerda que la obediencia trae bendición y Dios quiere transformar tu vida en bendición. Inténtalo una vez más.

 

 

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