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¿Piedra o Gigantes?

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El domingo pasado escuché una predicación por el Pastor Will Rocha. El traía un mensaje de David y Goliat. Un pasaje bíblico que lo he leído muchas veces pero que esta vez Dios trajo una revelación y quiero compartirla contigo. El pueblo necesitaba a un guerrero que pudiera enfrentar a Goliat, un hombre que media más de 9 pies. Un Hombre que por sus fuerzas, sentía con toda seguridad que nadie lo derrotaría. Cuándo David se levanta y dice: ‘’Yo peleare’’ todos pensaban que David sería liquidado de manera inmediata. Él era un hombre que aparentaba no tener ni una  mínima cualidad para salir a la batalla. Su físico no era como el de sus hermanos, de hecho su trabajo era cuidar de las ovejas. David sabía que si Dios lo había librado de muchos peligros cuidando  sus ovejas, no lo dejarían en vergüenza frente a ese gigante.

A veces nos podemos sentir como David; menospreciado, piensan que no eres capaz de lograr que lo que Dios ha puesto en tu corazón. Quizás tú mismo piensas que no eres capaz de enfrentar las crisis que llegan a tu vida. Déjame decirte algo, David sabía que por sus fuerzas él no lo lograría. Tal fue así, que antes de comenzar la batalla él declaro su  victoria, 

Él no espero al resultado él declaro el resultado. ”tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos  Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel’’. 1 de Samuel

Yo no sé cuantos Goliat estas enfrentando hoy, quizás estas bajo presión de algún jefe, persona que te menosprecia o quiere destruirte. Quizás enfrentas Goliat de enfermedad, divorcio, depresión. Algo mucho mayor y más fuerte que tú. Ante esos Goliat que puedes estar enfrentando, tienes dos alternativas quedarte mirando , como tu Goliat te devora o puedes escoger declarar en el nombre de Jesus que estan vencidos.

Sé que no es fácil enfrentar los Goliat de la vida, muchas veces te roban las fuerzas. Pero de algo si estoy segura de que será mucho mas difícil, si te dejas vencer. ! Animo! No son tus fuerzas. 

Escoge; ¿Piedra o Gigante?

 

 

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Recostado Entonces, recostado cerca del pecho de Jesús… (Juan 13:25)

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Hace una semana leí este pasaje bíblico y me llamó mucho la atención. Mientras Jesús compartía la cena y anunciaba su muerte debió ser un momento muy difícil para los discípulos; la actitud que toma Juan al recostarse cerca del pecho de  Jesús mientras el daba esas noticas tan dolorosas y que apenas podían comprenderlas.

Pensaba en los momentos de nuestras vidas que llega la mala noticia, llega el tiempo duro, tiempo de prueba. ¿Qué es lo primero que hacemos? ¿Recostamos nuestra cabeza sobre Jesús? Nos recostamos porque sabemos descansar en él. Quizás agarramos  la carga y nos aferramos a ella perdiendo la paz y el sueño. Se nos nubla la vista y dejamos de ver el futuro con Esperanza.

No es fácil, recostarnos y entregar cuando vivimos en un mundo donde hay que ser autosuficiente. Solemos agarrar nuestras cargas tan pesadas y aun así, nos levantamos a trabajar, estudiar, bregar con los niños y la familia. ¿No crees que sea pesado cargar tanto? ¿Cómo está tu carga en este día?

Recuerdo una tarde en que bajé del carro junto a mi esposo, cargué bebé, bultos y paquetes a lo que mi esposo me pregunta ¿Por qué cargas todo, si yo estoy aquí? Me detuve y le dije: tienes razón ni tan siquiera sé porque lo hice. Creo que en ese momento salió la Merari autosuficiente.

Jesús muchas veces nos pregunta ¿Por qué cargas si yo estoy aquí?

 Sabes una de las cosas que recalcó Jesús antes de obtener la victoria en la Cruz es que ‘’no se turbe nuestro corazón, cree en Dios y también en mi. ’’ Juan 14:1

Qué tal si esta noche decides recostar tu cabeza y dormir confiado en aquel que te dice ’’no temas yo estoy contigo’’

¡Es tiempo de Confiar!

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¿Quién te dejo caer?

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Tengo una profesión hermosa, a través de la terapia y la palabra  puedo ayudar a muchas personas a ser restauradas. Un denominador  común es que  llegan lastimadas por personas que los dejaron caer.

En la Biblia conocemos a Mefiboset, nieto de Saúl, es decir el heredero. Disfrutaba de las comodidades del palacio. Pero a la edad de cinco años sucedió algo inesperado. El Rey Saúl muere y ante los peligros que esto representa, su nodriza lo tomó en sus brazos y al correr se le cayó  y como consecuencia quedó cojo (lisiado para toda la vida). Pierde todo, familia, salud y su herencia. Luego tiene que mudarse a un lugar que se llama Lodebar que significa ‘’Esteril’’ (desértico).

Quizás eres como Mefibostet, ”alguien te dejó caer” y lo perdiste todo. Un divorcio, maltrato, abandono, despido etc. Quizás alguien cercano a ti en quien confiaste con todo corazón fue quien te dejó caer y terminaste en el Lodebar, en un desierto y como consecuencia quebraron tus pies…sueños, anhelos, alegrías. Hay personas que leen esto y reconocen que han enterrados sus sueños por alguien que los dejó caer.

Dice la palabra que el Rey David sucesor de Saúl le devolvió lo que por derecho le pertenecía a Mefiboset, “No tengas temor, porque a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre, y tú comerás siempre a mi mesa, como uno de los hijos del rey” (2 Samuel 9:7). Aunque le pertenecía por derecho Mefiboset no se sentía digno de recibirlo. Se sentía lisiado por fuera y por dentro. Fueron muchos años sintiéndose que su vida no valía nada. Vivía sin Esperanza. Al igual que Mefiboset Dios quiere sacarte de Lodebar, ese lugar desértico donde te encuentras. Dios quiere restaurar tus pies para que corras por tus sueños. Es tiempo! Aunque tengas el alma herida decide perdonar a la persona que te dejo lisiado por dentro y libérate de todo aquello que te ata al valle de Lodebar.

‘’Yo se lo planes que tengo para ti dice el Señor planes de bienestar y no de calamidad al fin de darte un futuro lleno de Esperanza’’. Jeremías 29:11

comparto contigo esta alabanza. https://youtu.be/TbwCZSNPv9M

 

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Esperanza… ¿Se Puede?

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Esta palabra hizo eco en mis oídos, cuando la escuche por la radio esta semana. Me preguntaba, ¿Cuántas personas a mi alrededor viven sin esperanza? Lo contrario a esperanza es desánimo, desaliento, desesperación, quebranto. ¿Te identificas con alguna?

 

Sabes, el pueblo de Israel salió de Egipto (cuidad en que estaban oprimidos por la esclavitud) bajo una promesa del Señor, donde les prometía un lugar que ‘fluye leche y miel’ (provisión). Así que el pueblo marcha con la Esperanza de encontrarse con la promesa. Sin embargo dice la palabra que el pueblo confrontó muchas pruebas antes de alcanzar la promesa. A tal punto, que el pueblo deseó volver a la esclavitud antes de seguir luchando por su promesa. Perdieron la Esperanza.

 

Para mí, estas palabras son muy fuertes, la aflicción del pueblo debió ser de gran magnitud para querer regresar.  Ahora, en medio de su aflicción el pueblo recibió la promesa de que  ‘’Jehová pelearía por ellos’’ y solo debían estar tranquilos. Éxodo 14:14

 

Te ha pasado como el pueblo de Israel? has recibido promesas de parte del Señor pero el tiempo pasa y no sucede nada? Has deseado volver atrás porque piensas que ya Dios no está en el panorama? piensas que las promesas del Señor no la verás? El pueblo de Israel a pesar de confrontar desesperanza siguió marchando hasta llegar a la tierra prometida.

 

Dios no desea verte sufrir en el tiempo de espera, solo desea que aprendas a poner tu ESPERANZA en él. ¡Él peleará la batalla! Recibe la promesa hoy ‘’Estad quietos y conoced que yo soy Dios’’. Salmo 46:10 Y lucha hasta alcanzarla.

Esperanza, ¿se puede?…

 

 

 

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Entonces David y la gente que con él estaba, alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar. 1 Samuel 30:4

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  ¿Has llorado hasta que te han  faltado las fuerzas?  Cuándo llegan esos momentos a nuestras vidas nos sentimos  impotentes y sin esperanzas.

David y la gente que estaba con él lloraron hasta que les faltaron las fuerzas. Estamos hablando de hombres que están acostumbrados a la violencia, hombres que estoy más que segura que no hay nada que les conmueva. Pero en esta ocasión le habían quitado lo más que ellos amaban. (1 de Samuel 30) perdieron todo, casa, familias y su provisión.  David se angustió mucho porque el pueblo lo hizo responsables de las pérdidas.  ¿Puede identificarse con David? ¿Has tenido momentos de perdidas? Momentos en que te han hecho responsable de la crisis.

Cuando leemos el final de la Historia de David vemos que Dios le da victoria, recupera su familia y dice que no le faltó nada, recuperó más de lo que  perdió y lo más importante recuperó a su familia. Pero la única razón por la cual David obtuvo la victoria se encuentra en el versículo 6.  En medio de su angustia Él  decidió Fortalecerse en el Señor y luego le preguntó al Señor ¿qué debía de hacer?  Sí  David, no se hubiera fortalecido y no hubiera pedido dirección, su batalla sería un perfecto  fracaso y yo no estaría escribiendo sobre él.

Sabes, todos  tenemos batallas quizás ya no con lanzas y espadas pero tenemos batallas diarias que muchas veces nos roban las fuerzas.  En mi vida me he sentido como  David pero tengo que decir que cuándo me fortalezco en el Señor mis fuerzas son renovadas .Qué tal, si hoy decides tomar la decisión de ir a su presencia y permitir  que Dios  levante tus manos y rodillas paralizadas. Qué tal, sí hoy levantas las manos en Señal de victoria y permites que el Señor trabaje en ti y haga una obra nueva. Ánimo estas a tiempo.

Aroma de café para el alma de una mujer...

No te desanimes

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Naamán era un hombre muy apreciado y popular. Pero padecía de Lepra, una enfermedad que no tenia cura, una enfermedad que no daba esperanza para ese tiempo.Pero Dios decide curar primero su interior y luego su exterior. Muchas veces Dios tiene que sanarnos de adentro hacia afuera. Sanar esas emociones dañinas que han sido guardadas y que producen enfermedades.

Naamán  fue curado de una manera que  él no esperaba. Naamán fue donde el Profeta Eliseo, ya que él sabia que a través del Profeta podía ser sanado. Pero al tocar la puerta, el criado lo sorprende diciéndole  ”El Profeta Eliseo me  mandó a decir que se sumerja  7 veces en el Río Jordán.

Cuando Naamán escucha esas palabras dice las escrituras  que él se enojo mucho, cogió sus cosas y se fue. El río Jordán es un río de aguas sucias. Su lógica le dice que no es el lugar más apropiado para ir. Además el sabia que Dios tenía el poder de sanarlo con tan solo una oración.

Sin embargo Dios usa los métodos que muchas veces no comprendemos. ¿Le ha pasado a usted? Pero es ahí donde ponemos en práctica la obediencia . Dios tiene que quebrantarnos, tiene que doblegar nuestro orgullo para entonces el poder trabajar en nuestras necesidades. Luego de reflexionar Naamán decide sumergirse. Ahora pero ¿por que Dios no lo manda a sumergir una sola vez? Porqué Dios tenía que trabajar también su fe. De ser una vez sí seguiría siendo un milagro, pero Dios quería pulir su fe.

Yo me imagino que ya en la tercera o cuarta vez que sumergió debió desanimarse, debió decir es una locura, esto no funciona. Dios no me va a sanar. Cuántas veces hemos intentado algo que sabemos que viene de Dios pero nada resulta, cuántas veces hemos tratado de levantarnos luchar hasta lo imposible y no pasa nada. Es muy difícil en especial cuando somos mujeres luchando por nuestras familias, nuestras metas y sueños. Ya en la  séptima sumersión  cuando quizás cogió su último suspiro sale completamente sano.Ya  que esta leyendo esto, que tal si lo intentas otra vez, que tal si para tu vida es la sumersión número 7. No te desanimes. Recuerda que la obediencia trae bendición y Dios quiere transformar tu vida en bendición. Inténtalo una vez más.

 

 

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